El parachoques del coche es la zona que más se ensucia, porque está muy expuesta a insectos, polvo, partículas de la carretera y restos de suciedad. ¿Sabes cómo limpiar los faros del coche sin rayarlos?
Retira primero las partículas de suciedad que puedan arañar los faros y después utiliza productos suaves (no abrasivos). Lo que sí tienes que evitar a toda costa es tratar los faros de tu coche como si fueran cristales, porque ya hay muchos con lentes de policarbonato con una capa protectora.
Y ojo, no es lo mismo unos faros sucios que si se han vuelto opacos o tienen un tono amarillento. Si es tu caso, lo que necesitas es restaurarlos.
En realidad, limpiar los faros del coche sin rayarlos es un trabajo de detailing que puedes hacer tú mismo con cuidado y los productos adecuados. Sigue estos consejos para empezar:
Y un truco de los expertos en detailing: nunca frotes los faros en seco. Vas a arrastrar el polvo y toda la suciedad por la lente, así que terminarás arañándolos. Tampoco utilices nunca papel de cocina, estropajos, cepillos duros ni trapos que estén usados.
Sigue estos pasos si quieres que los faros del coche te queden perfectos y sin ningún arañazo.
Antes de empezar a limpiar los faros, enjuágalos con agua para eliminar polvo, barro o cualquier partícula acumulada. En realidad, este primer aclarado es imprescindible siempre, tanto en los faros como en el coche en general, para no arrastrar la suciedad por toda la superficie.
Si la suciedad está muy adherida al faro o hay insectos, insiste con el agua para que se ablanden. Aunque cueste, terminarán desprendiéndose sin tener que frotar.
Utiliza un jabón suave y especial para el coche, y frota suavemente con un paño de microfibra sin apretar. No necesitas presionar con fuerza para que el jabón actúe sobre la superficie.
¿Y si hay manchas que se te resisten? En ese caso, vuelve a aplicar el producto, déjalo actuar unos minutos y vuelve a pasar el paño de microfibra. Por último, aclara con agua limpia para eliminar los restos de agua y de suciedad.
Por último, utiliza otro paño de microfibra suave para secar los faros, siempre a toquecitos y sin arrastrar por si queda alguna partícula de suciedad.
Cuando los faros estén bien secos, comprueba a la luz que hayan quedado limpios. Si los faros están como nuevos, transparentes y con brillo, has hecho bien el trabajo.
En ese caso, no es suficiente con lavarlos. Es normal que los faros se desgasten con el paso del tiempo y la exposición solar, y en ese caso el proceso anterior no te va a servir de nada porque el problema está en la superficie o en la capa protectora.
Tienes dos opciones: comprar un kit de restauración o llevar el coche a un profesional. Estos últimos lijan el faro, lo pulen y aplican un producto específico que protege la superficie de los rayos UV. Eso sí, te recomendamos que no intentes lijar el faro por tu cuenta, porque puedes terminar dañándolos más incluso.
Después, lo que toca es limpiar los faros del coche sin rayarlos a menudo y repetir el proceso anterior para que se vean siempre como nuevos. Y en la medida de lo posible, elimina los insectos o la suciedad después de un viaje por carretera para evitar que queden incrustados.
Estos consejos aplican a cualquier vehículo, incluidos los coches sin carnet AIXAM, que disponen de faros con tecnología LED para mejorar la visibilidad en ciudad y carretera.