La contaminación forma parte irremediable de las ciudades y aunque no la veamos, no desaparece tan fácilmente. Sin embargo, la tecnología evoluciona hasta llegar al nuevo y novedoso asfalto Urban Masai.
Lo ha desarrollado un grupo de estudiantes de la Universidad de Granada en colaboración con el ayuntamiento de la ciudad, y promete reducir la contaminación, minimizar el efecto 'isla de calor' y revolucionar la manera que tenemos de entender la movilidad urbana.
El Urban Masai (acrónimo de 'Materiales Asfálticos Sostenibles, Automatizados e Inteligentes') busca mejorar la calidad del aire y hacer que las ciudades sean espacios mucho más habitables.
El Urban Masai parte de la premisa de que si las calles ocupan entre el 20% y el 60% del espacio urbano, ¿por qué no hacer que 'luchen' contra la contaminación? El asfalto convencional se fabrica a altas temperaturas y depende del betún, derivado del petróleo. En cambio, el Urban Masai sustituye parte de ese material por bioligantes de origen vegetal.
Dicho de otra manera, reduce de manera drástica la huella de carbono y también el consumo energético durante la producción. Además, este asfalto se fabrica a bajas temperaturas, así que también ayuda a minimizar las emisiones y a aumentar su vida útil.
Está pensado para resistir el tráfico de las grandes ciudades, reducir el ruido de la rodadura y de paso mejorar la permeabilidad del agua. Además, sus creadores aseguran que reduciría el riesgo de inundaciones.
Uno de los objetivos del asfalto Urban Masai es construir ciudades mucho más 'saludables' y, en consecuencia, mucho más habitables para quienes viven en ellas. El secreto está en la mezcla de ingredientes, pues tiene la capacidad de capturar los contaminantes del aire y reducir las partículas nocivas que flotan en el ambiente.
La tonalidad del asfalto sería más clara que el gris oscuro, casi negro, al que estamos acostumbrados. Esto tendría también el objetivo de reducir el efecto 'isla de calor urbana' que eleva la temperatura de las ciudades entre 3 y 7 grados con respecto a las zonas rurales.
Además, permitiría drenar el agua de la lluvia de una manera más eficiente para evitar charcos y, por ende, aquaplaning y mejorar la seguridad vial.
La ciudad de Granada es el epicentro de este nuevo asfalto tras un acuerdo entre la Universidad de Granada y el Ayuntamiento. Por supuesto, el Urban Masai ya ha comenzado sus pruebas en la ciudad andaluza. Y ahora es tarea del grupo de investigación LabIC.UGR analizar la huella de carbono, mejorar las formulaciones y empezar a organizar formaciones para empresas.
Por su parte, el ayuntamiento se ha comprometido a poner en marcha este nuevo asfalto inteligente en varios proyectos piloto, que contemplan carriles bus, rotondas o zonas de alta fricción.
La movilidad urbana está cambiando, y prueba de ello es la transición hacia la movilidad sostenible o las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE). Por tanto, ayudaría a:
Y en un futuro no muy lejano, la idea es que el Urban Masai incorpore novedades, como sensores para medir la temperatura, el tráfico o los niveles de contaminación directamente desde el pavimento. Además, ya hay ciudades que han mostrado interés en el proyecto de la Universidad de Granada, así que pronto podríamos verlo en otros lugares europeos.
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